Tengo la impresión de que las buenas conciencias occidentales tienen bastante claro quien es el bueno (los pobres palestinos) y quien es el malo (Israel).
No acabo de vislumbrar las causas de estos juicios. Puede que sea una mezcla de romanticismo, de ponerse del lado del aparentemente más débil, o tal vez la herencia antisemita europea, que siempre vincula a los judíos con una suerte de colectivo del que hay que desconfiar. O tal vez sean las imágenes que emiten los medios de comunicación sobre la Franja de Gaza, con edificios destruídos y cadáveres de niños apilados. Resulta curioso que nunca muestren los cadáveres de los niños israelíes.
Entrar a valorar la historia del conflicto puede resultar demasiado complicado y prolijo. Pero si rascamos un poco con la uña el barniz de las opiniones progresistas sobre la situación actual del conflicto, podemos ver algunos detalles que aparentemente no resultan apreciables.
En primer lugar, la organización terrorista Hamas (así considerada por la Unión Europea), venció en los comicios de Gaza de una manera pseudodemocrática, pero venció a fin de cuentas. La causa principal de la victoria de esta organización armada residía en el hastío de la población palestina de esta zona a los casos de corrupción de la otra fuerza política, más moderada: Al Fatah.
Hamas no reconoce la existencia del Estado de Israel (Estado que creó la ONU en 1948, bajo el mandato de la comunidad internacional), y vela explícitamente por su destrucción. Así que, unilateralmente, los milicianos de Hamás comenzaron a lanzar cohetes Hassan que les proporciona Siria e Irán (país este último que niega el Holocausto). Así pasaron meses, en los que Israel no respondió. El mayor desarrollo tecnológico de Israel les permite tener sistemas de seguridad , con alarmas de detección avanzadas, que hacen descender el número de bajas ante los ataques de Hamás, lo que puede llevar a confusión en cuánto al carácter de éstos ataques. Si los palestinos dedicaran parte de sus esfuerzos bélicos a desarrollarse como sociedad, podrían disponer también de sistemas de protección parecidos. Por que cuando tu vecino, que vive a escasos kilómetros de ti, ha conseguido desarrollarse en 50 años más que tú en siglos, tal vez quepa la autocrítica.
Los ataques continuaron, hasta que Israel se vio obligado a responder. Con el armamento más evolucionado y más preciso que se conoce, Israel trató de limitarse a destruir las bases de Hamas situadas en la Franja de Gaza. Lo que ocurre es que los milicianos de Hamás se infiltran entre la población civil, imposibilitando el no provocar bajas colaterales.
Mientras esto sucedía, en Occidente se hablaba de Genocidio, y de que Israel quería aniquilar a los Palestinos. "Les están haciendo lo que les hicieron los nazis a ellos", se escuchaba en ciertos círculos. Si así fuese, los israelíes podían haber atacado indiscriminadamente con armamento nuclear, sin provocar bajas en su propio ejército. Pero no fue así.
A muchos estas palabras les resultarán sesgadas y tendenciosas, pero parece bastante indiscutible que:
1. Hamas comenzó los ataques a Israel, saltándose unilateralmente la tregua previamente establecida.
2. Mientras que los ataques de Hamas eran indiscriminados, despreocupándose por si atacaban escuelas o bases militares (entre otras cosas por el armamento rudimentario que emplean), los contraataques de Israel eran planificados, con más o menos fortuna, con el objetivo de centrarse en las bases de Hamas, y no producir más daños que los estrictamente necesarios para eliminar a su enemigo militar, y proteger la seguridad de sus ciudadanos. Cierto es que lamentablemente se produjeron numerosísimas bajas civiles. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, en el asedio a Berlín, también murieron muchísimos alemanes inocentes, en Dresdner, y no por ello se discute el carácter justo de la intervención de los aliados. En la guerra, desgraciadamente, mueren inocentes.
En la otra zona de Palestina, Cisjordania, gobierna Al Fatah, enemistado con Hamas por luchas de poder. Al Fatah sí reconoce la existencia de Israel como Estado, y se limita a combatir como puede a los terroristas de Hamas. Cabe preguntarse también por qué si los ataques de Israel son tan brutales y desproporcionados, en aquella zona de Palestina no se producen. Puede ser que a los milicianos de Hamas, convencidos de que su muerte y la de sus conciudadanos desembocará en una vida mucho mayor en el Paraíso, a la derecha de Alá, con 50 vírgenes que les darán de beber leche y miel, no les importe mucho la vida, ni la suya ni la de los demás.
Y mientras tanto, en el Mundo Libre, hay quien nunca es capaz de comprender las razones de quien se está defendiendo (aunque de esa defensa se deriven hechos lamentables), frente a los enemigos de la paz y de la libertad, que incitan al suicidio, oprimen a mujeres (cuando no las dilapidan en plazas públicas), y ejecutan a homosexuales.
Da qué pensar.










